
Pocas veces me pongo a reflexionar sobre mi infancia, y creo que debería hacerlo más seguido que cada vez siento que olvido más partes de mi historia.
Entre algunas memorias que tengo con mi madre, es acompañarla a a muchos sitios donde ella trata de buscar un algo para el día a día, me acuerdo viajar en las zonas rurales de Cusco o en las mismas calles del centro de Cusco, donde quizás podría vender algo de ropa o algunas artesanía a los turistas que se tenían en ese entonces visitando la ciudad.
Entiendo que tuvo muchas dificultades porque veníamos de una familia que básicamente luchaban para ser parte de la clase media, quizás me tuvo muy joven y el reto fue peor aún, recuerdo también que muchas veces tuvimos que pasar bajo la lluvia protegido de repente por un poncho de plástico y cuando nos quedábamos en casa recuerdo que mi madre me traía comida de la calle, muchas cosas no las valoraba porque quizás era muy joven no entendía el sacrificio que hicieron por mí, No entendía que mi madre como cualquier otra con sus manías , siempre desean lo mejor para sus hijos, en mi caso recuerdo la despedida de mi madre llorando cuando yo tenía 17 años, cuando en el terminal del Cusco me decía, adiós y rezando que me vaya bien.
Otra persona como ejemplo de madre ya tengo , mi abuela materna se llamaba Angelica me acuerdo que le gustaba organizar algunas reuniones en el cual mataba algunas gallinas, cordero o cuyas para poder preparar de repente algo para sus nietos, también recuerdo haber tenido hasta un ternero chiquito regalado por mi madrina de bautizo una familia muy humilde que vivían en las alturas de Cachimayo, creo que esta familia nunca llegó a tener hijos la última vez que lo visitamos fueron cuando tuve 12 o 13 años, nunca más supe más de ellos quizás debería visitar algun dia, para agradecer el gesto que tuvieron cuando fui niño.
mi abuela paterna se llamaba Honorata, me acuerdo de que ella crio bastante hij@s, de acuerdo que siempre me regalaba una bolsita de mana (Fideo), que ella mandaba a preparar para poder venderlos.
Recuerdo también a ver vivido un tiempo con mi Tía Yony, cuando de niño a los 9 años tuve que vivir en su casa en Cusco, le agradezco la paciencia y los platos de comida que me invitaron durante todo este tiempo.
Otra gran persona que creo fue como una madre, fue mi ti Rosita, que maravilla de persona, no solo conmigo, sino que, con todas las personas, me acuerdo de su paciencia en darnos los alimentos, en algunas palabras de aliento o un abrazo que necesitaba, un chiste que contaba, que en paz descanse, pero personas como ella, hacen un mejor mundo para todos.
Saludos a Carmen, mi tia Victoria y a todas las madres que conozco en mi vida, quizas olvido a muchas, seguramente pero acuerdense que tengo una facilidad de olvidar cosas, no olviden que en futuro podria ser peor, no se resientan conmigo
Como pueden ver no tengo muchas historias que contar.



